El reto de la adaptación en este ciclo escolar.

En estos primeros días de clases, algunos niños de preescolar o de los primeros grados de primaria, logran adaptarse rápidamente a las nuevas condiciones de su ciclo escolar. Como papás nos sorprende qué rápido se ha sentido cómodo en su nueva escuela o nuevo salón, así como lo feliz que lo vemos llegar cada día. Y eso nos da mucha tranquilidad y felicidad.

Sin embargo, no todos los niños viven este inicio de cursos de la misma manera y para algunos es más complicado que para otros. Por eso, nos gustaría compartir contigo el siguiente texto, que si bien es de autor desconocido, nos ofrece una serie de consejos muy prácticos que sin duda alguna serán de gran utilidad.

 

Muchas gracias a Miss Araceli de la Torre, miss de Pre-Kínder en el Instituto Kipling Irapuato, por su participación en la búsqueda de este artículo. 

 

El desafío de la Adaptación

Por: Autor desconocido

 

El crecimiento de un hijo constituye un verdadero desafío que debemos afrontar, pues seguramente irá colmado de momentos de felicidad, anécdotas inolvidables y logros que, como padres y educadores, nos enorgullecerán.

La propuesta que hoy nos convoca es el desafío de la adaptación frente al ingreso del niño al kínder. Adaptación que vivimos todos los que estamos involucrados en esta maravillosa aventura de acompañar una nueva etapa de nuestros niños.

Confiar y compartir este momento de la vida del niño será gratificante y enriquecedor en la medida que desde hoy formemos un verdadero equipo, con un mismo objetivo (dar lo mejor) desde diferentes roles.

Este desafío no es nada fácil, ni para el niño, ni para ustedes, papás, ya que seguramente irá cargado de sentimientos de ambivalencia afectiva y contradicción a la hora de separarse por primeva vez de su hijito.

En este proceso de adaptación todos nuestros esfuerzos deberán centrarse en acompañar, sostener y contener al niño para que pueda superar los temores lógicos de una nueva y desconocida situación.

El niño necesita vernos seguros para sentirse seguro, confiados para poder confiar, abiertos a una comunicación sincera para comunicar sin temor.

Recordemos que todo lo que como adulto sentimos, el niño lo siente como propio.

La angustia lógica del primer desprendimiento de la mamá, de la familia, se puede manifestar con llanto, berrinches, malestares físicos, indiferencia… todo es esperable y necesita un tiempo, individual y único en cada niño. La adaptación será exitosa en la medida en que los adultos transitemos esta etapa aceptando las vicisitudes lógicas y  necesarias  que acompañan este proceso hasta que el niño se familiarice con la nueva realidad y pueda conocer, confiar, disfrutar, creer.

Nosotros, los adultos, estaremos junto a él, convirtiéndonos en un puente de sostén y contención, mostrándole el mejor camino.

Ante los ojos del niño, el mundo se presenta inmenso. La seguridad para conocerlo reposa en la presencia de las personas que los aman.

 

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